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lunes, 20 de septiembre de 2010

El bloqueo sigue siendo un acto de genocidio y de guerra económica

  

Tomado de CubaDebate

15 Septiembre 2010

 

El conflicto histórico que ha caracterizado las relaciones entre Estados Unidos y Cuba durante más de 200 años, tiene su génesis en la pretensión de los diferentes gobiernos norteamericanos de controlar el destino de Cuba y la permanente determinación de los cubanos de defender su derecho a ser una nación libre, independiente y soberana.

 

Esta pretensión alcanzó su máxima expresión con el triunfo de la Revolución cubana en 1959. Desde entonces, los sucesivos gobiernos norteamericanos han utilizado, con diferentes matices, los mismos instrumentos de política para destruir a la Revolución cubana. El bloqueo económico, comercial y financiero, la subversión y la guerra psicológica y propagandística han sido instrumentos permanentes de una política sistemáticamente dirigida a tal fin.

 

Por su carácter, el bloqueo califica como un acto de genocidio y como acto de guerra económica, toda vez que las sanciones unilaterales contra Cuba tienen un extendido efecto fuera del territorio norteamericano sobre empresas y ciudadanos de terceros países.

 

En rigor, ni siquiera la instauración de un nuevo gobierno demócrata en los Estados Unidos, supuestamente animado por una filosofía de cambio, ha significado un cambio esencial en la política del bloqueo.

 

Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; no puede utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones internacionales o tener cuentas en esta divisa en bancos de terceros países si es un nacional o empresa cubana; ni se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de Instituciones Internacionales como el Banco Mundial, el FMI o el Banco Interamericano de Desarrollo.

 

La vigencia de la Leyes Torricelli y Helms Burton y su aplicación extraterritorial continúa impidiendo el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países, así como amenazan y aplican sanciones a empresarios que desean invertir en Cuba, al propio tiempo que dificultan y encarecen la transportación marítima de mercancías entre Cuba y terceros países, al prohibir por 6 meses la entrada en puertos de EE.UU. a buques que toquen puertos cubanos o transporten mercancías por cuenta de Cuba, o se impide el acceso a buques con tripulantes cubanos aun cuando naveguen con bandera de un tercer país.

 

Asimismo, el actual gobierno norteamericano, violando elementales normas internacionales, continúa utilizando la subversión política como arma en su enfrentamiento contra Cuba. Con el fin de impulsar los programas subversivos fueron aprobados un total de 40 millones de dólares para los años fiscales 2009 y 2010.

 

Desde la adopción de la resolución 64/6 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 28 de octubre de 2009, hasta la fecha, se han mantenido y reforzado las principales acciones del bloqueo contra Cuba, manifestadas en mayores sanciones económicas y persecución a la actividad empresarial y a las transacciones financieras cubanas.

 

El daño económico directo ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba hasta diciembre de 2009, a precios corrientes, calculados de forma muy conservadora, asciende a una cifra que supera los 100 mil 154 millones de dólares.

 

Este monto se incrementaría a 239 mil 533 millones de dólares, si el cálculo fuera realizado tomando como base la inflación de precios minoristas en Estados Unidos, utilizando el CPI Calculador del U.S. Department of Labor, Bureau of Labor Statistics (http://www.bls.gov/).

 

Si se toma en consideración que el valor del dólar, medido en términos de la cotización del oro en el mercado financiero internacional se ha ido reduciendo en más de 30 veces desde 1961 en que el precio de este metal se encontraba fijo en 35,00 dólares la onza Troy hasta el cierre de 2009, en que llegó a superar la barrera de los mil dólares, la afectación total provocada a la economía cubana sería del orden de los 751 mil 363 millones de dólares.

 

LA ADMINISTRACION DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA: CONTINUIDAD EN LA POLITICA DEL BLOQUEO

 

El 28 de marzo de 2009, el Vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en el marco de la llamada Cumbre de los Líderes Progresistas, en Chile, declaró a la prensa que el Gobierno de ese país no levantaría el bloqueo a Cuba. El 7 de abril del propio año, el vocero del Departamento de Estado, Robert Wood, en una conferencia de prensa declaró: “Pienso que hemos sido muy claros en que no consideramos sea el momento oportuno para levantar el embargo”.

 

El 19 de abril de 2009 el asesor de Obama, David Axelrod, en una entrevista a la cadena televisiva CBS ante la pregunta de si existía alguna idea en la Casa Blanca de levantar el “embargo”, respondió: “…estamos lejos de eso”.

 

Ese mismo día, el consejero económico del Presidente Obama, Lawrence Summers, en entrevista a la cadena NBC, declaró refiriéndose al levantamiento del bloqueo: “Esto no es para mañana, y ello dependerá de lo que haga Cuba, Cuba sabe lo que debe hacer desde hace tiempo y depende de ellos en términos de sus políticas, su democratización y de todos los pasos que ellos pueden dar (…) es un tema que se decidirá sobre la base del comportamiento de Cuba”.

 

Es evidente, entonces, que el gobierno de los Estados Unidos no alberga ninguna intención de producir un cambio en su política hacia Cuba, ni de cumplir con las reiteradas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que le piden al gobierno de ese país poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Por el contrario, el gobierno de Estados Unidos continúa aferrado a condicionamientos y exigencias injerencistas inaceptables como condición para un cambio de política hacia Cuba.

 

A pesar de que contaba con un considerable respaldo político en el Congreso, en la prensa, en la opinión pública y el sector empresarial, que trascendía cualquier consenso precedente en la sociedad norteamericana respecto de la política hacia Cuba, lo que le habría permitido actuar con un alto nivel de autonomía, el Presidente Obama se ha quedado muy por debajo de las expectativas creadas por su discurso en cuanto a los reclamos de diversos sectores de la sociedad norteamericana y de la comunidad internacional, así como de sus prerrogativas para modificar aspectos significativos de la política, aún sin la intervención del Congreso.

 

En virtud de esas prerrogativas y si existiera la voluntad política para ello, el Presidente Obama habría tenido las suficientes facultades para flexibilizar de manera significativa el bloqueo contra Cuba. En ese sentido, y sin necesidad de que mediara una autorización congresional, el Presidente habría podido emitir una amplia gama de licencias para autorizar las siguientes medidas:

  • Expandir sustancialmente los viajes de los norteamericanos y extranjeros residentes en EE.UU., mediante una interpretación amplia de las 12 categorías de viajes establecidas por la ley2 (por ejemplo, expansión de los viajes educacionales, los permisos para participar en conferencias profesionales, los intercambios académicos, científicos, estudiantiles, culturales, deportivos, religiosos, y autorización de proyectos humanitarios, entre otros).
  • Eliminar los límites a los gastos asociados a los viajes, como alojamiento, alimentación y transportación local, que los norteamericanos y cubanos residentes en EE.UU. pueden realizar cuando visitan Cuba (los norteamericanos, incluidos los cubanoamericanos, luego de la enmienda en la Ley de Presupuesto del año fiscal 2009, no pueden gastar más que el límite fijado para los viáticos por concepto de viajes al exterior de los funcionarios del Gobierno norteamericano, que en la actualidad es de 179 USD por día) .
  • Eliminar la prohibición del uso de tarjetas de crédito y débito, cheques personales, cheques de viajeros, emitidas tanto por bancos de EE.UU. como de terceros países.
  • Ampliar la lista de aeropuertos de EE.UU. autorizados para operar vuelos charter hacia Cuba (actualmente hay sólo tres aprobados: Miami, Nueva York y Los Angeles).
  • Permitir servicios de ferry entre EE.UU. y Cuba.
  • Autorizar a todas las agencias de viajes de EE.UU. organizar viajes a Cuba, o flexibilizar los requisitos y los procedimientos vigentes para que las agencias de viajes obtengan los permisos necesarios para esta actividad (actualmente son unas 150 las agencias autorizadas, mediante licencias específicas).
  • Autorizar a los viajeros que visitan Cuba, comprar productos cubanos y llevarlos a EE.UU. para su uso personal o como regalos, y eliminar el límite a su valor (hasta el presente lo único que pueden llevar son materiales informativos, incluyendo objetos de arte).
  • Eliminar la prohibición a las empresas cubanas para participar en la transportación de visitantes de EE.UU. hacia y desde Cuba, o de visitantes de Cuba hacia y desde EE.UU.
  • Permitir ciertas relaciones bancarias, como bancos corresponsales y apertura de cuentas por entidades cubanas en bancos de EE.UU., para facilitar las exportaciones agrícolas.
  • Eliminar la prohibición que impide a las embarcaciones que transportan productos agrícolas a Cuba, cargar mercancías en nuestro país aunque su destino fuera a un tercer país.
  • Expandir los productos que pueden ser exportados a Cuba para incluir, por ejemplo, insecticidas, pesticidas, herbicidas, equipos agrícolas e, incluso, muebles hechos con madera y confecciones fabricadas con materiales de origen animal o vegetal.
  • Permitir formas más amplias de colaboración en el desarrollo, comercialización y suministro de medicinas y productos biomédicos de origen cubano.
  • Autorizar la importación de medicinas y productos médicos de origen cubano, y los pagos correspondientes a los exportadores cubanos.
  • Autorizar la exportación de medicinas y equipos médicos que puedan ser usados en la producción de productos biotecnológicos cubanos.
  • Instruir a los representantes de EE.UU. en las instituciones financieras internacionales que no bloqueen el otorgamiento de créditos u otras facilidades financieras a Cuba.
  • Flexibilizar o eliminar la prohibición al uso del dólar en las transacciones internacionales de Cuba.
  • Permitir a las subsidiarias extranjeras de compañías norteamericanas realizar determinadas transacciones con Cuba, como servicios financieros, seguros, servicios e inversiones (la Ley Torricelli prohíbe el comercio de mercancías, pero no las transacciones mencionadas).
  • Levantar las dos prohibiciones establecidas en la Ley Torricelli respecto a las embarcaciones: la que impide la entrada a puertos de EE.UU., durante 180 días, de las embarcaciones de terceros países que hayan transportado mercancías a Cuba; y la que imposibilita la entrada a puertos estadounidenses de embarcaciones que transporten mercancías o pasajeros hacia o desde Cuba (la Ley Torricelli y las regulaciones para su implementación autorizan al Presidente emitir licencias para ello).
  • Excluir a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional. Esta lista fue publicada por primera vez, en 1982, bajo la administración Reagan y se ha mantenido hasta ahora. Entraña la aplicación de determinadas sanciones3.

Principales medidas de continuidad del bloqueo adoptadas por el Gobierno de los EE.UU.

 

El pasado 11 de septiembre de 2009, el Presidente Obama, amparándose en una reliquia histórica como la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, considerada como una de las leyes rectoras de la política de bloqueo, notificó a los Secretarios de Estado y del Tesoro que era de “interés nacional” mantener las sanciones económicas contra Cuba.

 

El 15 de noviembre de 2009 la agencia de noticias DPA publicó un artículo afirmando que la corporación Mozilla, fabricante del navegador de Internet Firefox, excluyó a los usuarios de Cuba y otros países sometidos a sanciones, de participar en un concurso de programación.

 

En diciembre de ese mismo año se conoció que el Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, envió una carta al Senador George LeMieux (R-FL), en la que subrayó que el Departamento de Estado continúa aplicando las sanciones contempladas en el título IV de la Ley Helms-Burton.

 

El 21 de enero de 2010 la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) divulgó un Aviso Público -a partir de las instrucciones recibidas el día 12 del mismo mes del Departamento de Estado- anunciando que Cuba se mantendrá en la Lista de Exclusión de la FCC y que la entidad continuará trabajando en estrecha coordinación con el Departamento de Estado en la aplicación de la política de comunicaciones hacia Cuba, a pesar de los nuevos procedimientos para solicitar licencias con el objetivo de proveer servicios de telecomunicaciones a Cuba, no se permitirán inversiones en la infraestructura de Cuba vinculada a tales servicios.

 

El 28 de enero de 2010 el sitio softlibre.barrapunto.com informó que SourceForge, una central para el desarrollo de software que controla y gestiona varios proyectos de software libre, bloqueó el acceso a países a los que EE.UU. aplica sanciones económicas unilaterales, entre ellos Cuba. El sitio afirma que con esta decisión se violan dos de las premisas de la Open Source Initiative (OSI), organización dedicada a la promoción de software libre: no discriminación contra personas o grupos y no discriminación contra campos de actividad.

 

Reafirmando la continuidad del bloqueo, el 24 de febrero de este año el Presidente Obama renovó la Proclama Presidencial 6867 titulada “Continuación de la Emergencia Nacional respecto a Cuba y de la Autoridad de Emergencia sobre la Regulación del Anclaje y Movimiento de Naves”, adoptada en 1996, así como la Proclama 7757 de 2004, la cual extendió el alcance de la emergencia nacional en torno a Cuba para impedir la entrada de embarcaciones de recreo de EE.UU. en aguas cubanas, como vía para recrudecer el bloqueo económico.

 

El pasado 8 de marzo de 2010 la Oficina de Control de los Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro anunció nuevas regulaciones sobre servicios de Internet para Cuba.

 

Se establece un marco legal para que las compañías de Estados Unidos y sus subsidiarias en el extranjero ofrezcan ciertos servicios de Internet a individuos en Cuba, lo cual no estaba expresamente permitido con anterioridad. Estos servicios incluyen, mensajería instantánea, chat, correo electrónico, redes de interacción social, navegación, establecimiento de blogs e intercambio de fotos y videos.

 

 

El documento de la OFAC deja bien claro que no se autoriza:

  • La exportación -directa o indirecta- de servicios de Internet a funcionarios de alto nivel del Gobierno de Cuba o del Partido.
  • La exportación -directa o indirecta- de servicios de conectividad de Internet o instalaciones de transmisión de telecomunicaciones (tales como vínculos de satélite o líneas con ese objetivo).
  • La exportación -directa o indirecta- de servicios de servidores que no sean para el suministro de comunicaciones personales y de servicios de registro de dominio (por ejemplo, las extensiones: net, edu, gov, entre otras).
  • El uso de los servicios de Internet para propósitos comerciales.

Los propósitos subversivos de estas medidas han sido abiertamente reconocidos por los funcionarios del Gobierno norteamericano.

 

Todo lo anterior reafirma el carácter político con que el gobierno de Estados Unidos maneja el tema de las comunicaciones con Cuba.

 

Tampoco en esta esfera se ha flexibilizado la política de bloqueo, ni existe la intención de desarrollar una comunicación normal con Cuba.

 

Como en otras áreas, el interés primordial sigue siendo el establecimiento de canales que faciliten su labor subversiva. Esta regulación también se aplica a otros países a los que EE.UU. impone sanciones económicas. Por un lado, pretende evitar que nuestro país reciba beneficios provenientes de estas actividades y, por otro, intenta influir directamente sobre los individuos como parte de su diseño subversivo contra el país.

 

De igual manera y con similares propósitos subversivos, Cuba ha debido enfrentar también la agresión radio electrónica desde el territorio de los Estados Unidos. En contravención de las normas del Derecho Internacional, desde ese país se emiten semanalmente hacia Cuba más de 2 mil horas de transmisiones, por 30 frecuencias diferentes, utilizando 19 emisoras de radio y televisión. Estas transmisiones crean interferencias perjudiciales a nuestros servicios nacionales, y en ellas se llama a la violencia y al asesinato, se exhorta a la emigración y a la deserción de profesionales y técnicos, se falsifican y tergiversan los hechos en torno a la realidad cubana y se promueve la destrucción del orden constitucional legítimamente establecido y refrendado por el pueblo cubano.

 

El gráfico que a continuación se expone describe los fondos asignados por diferentes Administraciones a la guerra radio electrónica contra Cuba.

 

Informe de Cuba Sobre la resolución 64/6 de la  Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Julio de 2010

Descargue el informe completo en PDF (460 Kb): http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2010/09/informecubavsbloqueo2010-informe2010finalesp.pdf

 

 

Referencia

http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/09/15/el-bloqueo-sigue-siendo-un-acto-de-genocidio-y-de-guerra-economica-infografias/

viernes, 6 de noviembre de 2009

LAS TRANSNACIONALES A LA SOMBRA DEL BLOQUEO A CUBA

Por Marcelo Peréz Suárez

A lo largo de 50 años las administraciones norteamericanas se han ido turnando para hacer lo mismo: endurecer o flexibilizar las medidas del bloqueo,pero este nunca ha cambiado en su esencia y, como dijera un investigador cubano, es sin dudas el asedio más prolongado de la historia de la humanidad. La cuestión es el porqué. 

Desde su génesis se declaró por los propios norteamericanos que el objetivo del bloqueo era crear hambre y desaliento; impedir que Cuba ingrese divisas y causar graves daños económicos; hacer creer la inviabilidad de nuestro proyecto social e inculcar en las mentes de los cubanos que somos incapaces por nosotros mismos de enfrentar las dificultades; en fin, socavar la Revolución desde dentro.

Sin embargo, no lo han logrado en medio siglo. Cuba ha resistido y ha vencido al bloqueo demostrando una férrea resistencia, apegada a su inalterable historia de lucha. La comunidad internacional acaba de volver a patentizar en la ONU su rechazo al bloqueo por decimoctava ocasión. Por tanto, ¿qué fuerza dentro del imperio puede hacer que se lacere su «orgullo» de potencia mundial sin importarle reafirmar su desvergüenza ante el mundo?

¿Por qué persiste el bloqueo a Cuba si, como se dice, nuestro país no está en la prioridad de la agenda exterior de Estados Unidos?; ¿por qué inventan listas negras e increíbles argumentos para tener siempre a Cuba en el banquillo del «mal» y así mantener las «justificaciones» del bloqueo?

Podrían ser muchas las respuestas, pero hay un elemento que siempre ha estado detrás del ejecutivo norteamericano ejerciendo su poder desde la sombra: las transnacionales. Muchos pudieran pensar que se trata de una idea trasnochada en el caso Cuba al paso de 50 años y en la era de la globalización, pero no es así.



Dos meses después del 19 de febrero del 2008, cuando nuestro Comandante en Jefe anunció que renunciaba al cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se publicó en la CNN Money.com, con el título: «Lo que está en juego en Cuba para las corporaciones», que las acciones de la compañía OfficeMax se habían elevado en un 12 por ciento con esta decisión del compañero Fidel, motivado porque se había hecho dueña de la Compañía de Electricidad y de la papelera Boise Cascade, propiedades norteamericanas que se le reclamaban a Cuba.

¿Qué quiere decir que al cabo de 49 años una empresa norteamericana se había hecho dueña de la extinta y legalmente nacionalizada «Compañía de Electricidad de Cuba»? ¿De dónde salió semejante enajenación? Pues bien, un grupo de transnacionales norteamericanas se han ido trasladando de una en otra, el sueño de recuperar las propiedades nacionalizadas en Cuba u obtener un valor compensatorio que los propios EE.UU han definido unilateralmente.

Es en la segunda mitad de la década del 70 cuando data un notable ejercicio de influencia política de estas transnacionales con el objetivo precisamente de frenar los aires antibloqueo que corrieron por primera vez en los pasillos del Congreso norteamericano, condicionado por algunas compañías que argumentaban que el bloqueo a Cuba menoscababa sus intereses.

En esa fecha al parecer se ponen a prueba los poderes corporativos transnacionales norteamericanos en una «secreta» y descarnada guerra sobre Cuba, en la que prevaleció la posición e influencia del Joint Corporate Conmittee on Cuban Claims (JCCCC), creado en 1975 y que reunió a unas cinco decenas de compañías afectadas por las nacionalizaciones en Cuba con el fin común de exigir al gobierno de EE.UU una elevada compensación por los «daños».

El JCCCC ha estado acompañado en su posición desde un inicio por otro grupo de transnacionales asociadas a intereses económicos en Louisiana, Florida, California y otros estados, porque los renglones o servicios que allí se producen, son similares a renglones exportables cubanos y entrarían supuestamente en competencia comercial si se produjese el cese del bloqueo, lo cual es lamentable debido a que estudios realizados en las propias universidades norteamericanas e incluso expuestos algunos de estos resultados en el Comité de Finanzas del Senado estadounidense, demuestran la no afectación a dichos intereses.

Lógicamente no podría estar ajeno el segmento reaccionario de la comunidad cubana en EE.UU., con reclamantes en su mayoría particulares, los que también han ejercido una fuerte presión desde la década del 80 mediante el oneroso aporte del lobby anticubano a sus «representantes» permanentes en el gobierno y a otros que a lo largo de la historia del conflicto han ido comprando y comprometiendo. Es archiconocido el papel de la transnacional Bacardí como líder de este grupo, la que nacionalizada en febrero de 1962, ha actuado en feroz venganza teniendo un activo papel en el bloqueo, sus leyes y la subversión en general contra Cuba.

Se trata de cuatro actores con intereses de capital que compiten y ejercen influencia en el proceso de formulación de política; tres que de una u otra forma apuestan a que se mantenga el bloqueo (las transnacionales reclamantes, las que creen que se afectarían al competir con nuestros productos y la extrema derecha de la comunidad cubana), y un actor que, perjudicado o no con el triunfo revolucionario en 1959, desea invertir y negociar en el mercado cubano, y lo hace en la actualidad bajo innumerables restricciones y trabas para ambas partes.

Después que el JCCCC logró detener el debate congresional sobre la posible eliminación del bloqueo a Cuba durante la administración Carter, continuó con fuerza su labor de sapa, velando que ante las fusiones que normalmente se producen entre compañías o la compra-venta de acciones, se garantizara que los nuevos «dueños» mantuviesen los derechos de reclamación en Cuba.

De este proceso salió al parecer la mencionada OfficeMax y otros reclamantes como el Bank of America, quien en el 2004 asumió como «sucesor» de las reclamaciones originarias del First Nacional Bank de Boston, luego que este se fusionara con el BayBank, renombrado como BankBoston, quien a su vez en 1999 se fusionó con la inversión bancaria Fleet Financial Group para convertirse en FleetBoston Financial Corporation, adquirido finalmente por el Bank of America.

No se puede dejar de decir que estos subrepticios movimientos del capital han estado amparados por las leyes norteamericanas desde muy temprano. En 1964 dictaron la Ley de Reclamaciones Cubanas y la Enmienda Hickenlooper. Bajo el amparo de la primera, iniciaron un primer proceso de certificación que culminó en 1972 con la aceptación de 5 911 reclamantes con un monto total de más de 1 850 000 dólares y la aplicación de una tasa anual del seis por ciento de intereses, que hoy serían más de 7 000 millones de dólares.

Como dato a significar, a pesar de que 5 013 reclamantes son personas naturales, 30 transnacionales norteamericanas concentran casi el 60 por ciento del valor total del dinero; además los documentos extendidos desde esa fecha pueden constituir títulos negociables en las bolsas de valores.

Es por eso que no nos debe sorprender que el monto actual del valor reclamado sea mucho mayor, y en igual proporción la presión e influencia de las transnacionales dentro del gobierno de EE.UU en comparación con la ejercida en la década del 70 a Carter. Incluso desde esa etapa, en los encuentros que tuvieron lugar entre las partes cubana y estadounidense (1975 y 1977), el primer punto de la agenda propuesto por EE.UU fue el tema de las compensaciones a dichas propiedades nacionalizadas.

Pero 20 años después, otra señal dio muestras de la influencia de estas transnacionales «afectadas» o ya «dueños» de las reclamaciones: la Helms Burton o ley contra las inversiones de terceros en Cuba, como también se le puede llamar.

Este engendro legislativo estableció en sus Secciones 205 y 207 que el retorno de las propiedades nacionalizadas por Cuba a manos de ciudadanos o entidades estadounidenses, o la «adecuada» compensación de las mismas, son una «condición esencial» para el retorno a las normales relaciones económicas y diplomáticas entre ambos países.

Dos años después de firmarse esta ley, EE.UU. también logró que la Unión Europea cediera en este tema, comprometiéndose a no invertir en las propiedades «confiscadas» por Cuba.

En febrero de 2006 culminó un nuevo trabajo de la Comisión para la Solución de Reclamaciones al Extranjero, indicado nada menos que al nivel de la ex secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aceptándose otras dos reclamaciones de propiedades nacionalizadas con el triunfo de la Revolución.

América Latina ha sufrido las embestidas del gobierno norteamericano cuando las propiedades de sus transnacionales han sido nacionalizadas o sus intereses afectados. No se podrá olvidar a la United Fruit Company en Guatemala; al Grupo financiero Guggenheim y a la Gulf Oil Company en Bolivia; a la ITT en Chile para derrocar a Allende; a la Perrine Bank en Jamaica contra Manley. Varias de estas transnacionales también fueron afectadas con las nacionalizaciones en Cuba, a diferencia de que el mismo esquema subversivo les falló en Playa Girón y en todo el ulterior arsenal empleado en su guerra económica y biológica e intentos de asesinatos de nuestros líderes.

¿A qué siguen apostando estas transnacionales?, al bloqueo como la única fórmula para que su «traspatio» y antiguas propiedades se mantengan lo más vírgenes posible, mientras siguen esperando convertir en realidad la alucinación de ver caer la Revolución y ejercer el derecho americano de cobrar un dinero inexistente y que sigue creciendo solo. Trabajo para los tanques pensantes y los contribuyentes, porque Cuba seguirá siendo dueña de su destino.


Tomado de: http://alternativabolivariana.org/modules.php?name=News&file=article&sid=5507

Recuperado el 6 de noviembre de 2009

jueves, 29 de octubre de 2009

Condena mundial a EE.UU.

Tomado de Granma Internacional

 www.granma.cu

NACIONES UNIDAS, 28 de octubre.— Estados Unidos volvió a quedar hoy en un casi absoluto aislamiento en Naciones Unidas ante una nueva condena de su Asamblea General (AGNU) contra el bloqueo norteamericano a Cuba, reportó PL.

El máximo foro de la ONU aprobó este miércoles por 187 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones (Micronesia y las Islas Marshall), la resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

De esa forma el respaldo a Cuba aumentó en dos sufragios, en comparación con el año pasado, mientras que Estados Unidos quedó solo con la misma compañía de Israel y Palau.

Se trata de la decimoctava ocasión en igual cantidad de años, que el plenario de ese foro mundial repudia el cerco económico implantado por Washington contra la Isla caribeña desde hace casi medio siglo.

DEBATE EN LA ASAMBLEA

En el debate sobre el tema, el representante de Sudán, en nombre del Grupo de los 77, expresó el rechazo a todas las medidas coercitivas y pidió el fin a esa medida, que afecta la libertad de comercio y el derecho internacional.

Asimismo, el representante de Egipto, presidente del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), criticó la ampliación del carácter extraterritorial de esa política y expresó que ese foro de concertación tercermundista se opone a las medidas de presión sobre los países a fin de impedir su desarrollo. "Pedimos al gobierno de EE.UU. que le ponga fin y cumpla todas las resoluciones adoptadas por la Asamblea General en este sentido", indicó.

San Kitts y Nevis expresó la posición de la Comunidad del Caribe (CARICOM). "El 70% de los cubanos ha nacido bajo las afectaciones del bloqueo, que es un anacronismo que solo ha significado sufrimiento. No tiene justificación política ni moral", afirmó.

Por su parte, la representación china significó que mantener esa medida es una violación de la Carta de Naciones Unidas. "Estados Unidos debe poner fin lo más pronto posible a la política de bloqueo contra Cuba", sentenció.

También Vietnam se pronunció contra la disposición, que, dijo, perjudica a otros países que quieren establecer relaciones económicas con la Mayor de las Antillas.

Entretanto, la representación argelina insistió en la vigencia del bloqueo casi medio siglo después, —lo que constituye una violación del derecho internacional y va en contra de las normas que rigen las relaciones entre los estados— y exigió a Estados Unidos levantarlo.

"Nuevamente se recurre a la Asamblea para poner fin al bloqueo, el cual constituye una violación de los principios de la Carta de la ONU y de la soberanía de los pueblos", expresó, en coincidencia con la representación de Sudáfrica.

Venezuela agregó que la unilateral medida de la Casa Blanca contra la Isla caribeña viola los derechos humanos tanto de Cuba como de Estados Unidos. "El bloqueo contra Cuba es el más largo, cruel e injusto, que se haya impuesto contra pueblo alguno".

Al hacer uso de la palabra, Gambia señaló que la AGNU ha rechazado sistemáticamente el cerco económico contra La Habana. Su daño es incalculable y ha afectado a toda la sociedad cubana, su cultura, su economía.

En tanto, Nicaragua elogió el ejemplo de solidaridad y generosidad de Cuba y dijo que el proceder de Washington en el tema es la expresión más elevada de una política diseñada para provocar el hambre y la desesperación en la población cubana. A su vez, el representante de Islas Salomón apoyó la resolución que exige poner fin a la guerra económica norteamericana contra la llamada Perla del Caribe, porque "los miembros de las Naciones Unidas debemos trabajar por la paz, por la seguridad; debemos tender puentes".

Al finalizar el debate, el presidente de la AGNU, Ali Treki, expresó que el llamamiento lanzado por todos los países para poner fin al bloqueo contra Cuba debía ser oído y cumplido por todos. "Espero que el diálogo sea la verdadera solución a los conflictos", concluyó. (SE)

Así votaron los países y regiones

Países que votaron a favor por primera vez (1): El Salvador. Nuevos votos a favor con respecto al año pasado (2): El Salvador e Iraq. Nuevos votos en contra respecto al pasado año: NINGUNO. Votos favorables que perdimos respecto al pasado año: NINGUNO. Países que se ausentaron: NINGUNO. Países que se abstuvieron (2): Islas Marshall y Micronesia. Votos en contra (3): Estados Unidos, Israel y Palau.

ANÁLISIS POR ÁREAS GEOGRÁFICAS

África Norte y Oriente Medio: de un total de 19 países, 18 votaron a favor y uno en contra (Israel).

África Subsahariana: de un total de 47 países, 47 votaron a favor.

Asia y Oceanía: de un total de 36 países, 33 votaron a favor, uno en contra (Palau) y dos abstenciones (Islas Marshall y Micronesia)

América Latina y el Caribe: de un total de 33 países, 33 votaron a favor.

Europa Occidental y otros Estados: de un total de 29 países, 28 votaron a favor y uno en contra (Estados Unidos).

Europa Oriental: de un total de 28 países, 28 votaron a favor.

Países que apoyaron nuestra resolución (187):

ÁFRICA NORTE Y ORIENTE MEDIO (18):

Argelia, Arabia Saudita, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Iraq, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, Qatar, Siria, Túnez y Yemen.

ÁFRICA SUBSAHARIANA (47):

Angola, Benin, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Chad, Comoras, Cote d’ Ivoire, Congo, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Kenya, Lesotho, Liberia, Madagascar, Malawi, Mali, Mauricio, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, Rwanda, República Centroafricana, Rep. Democrática del Congo, Sao Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Sudán, Swazilandia, Tanzania, Togo, Uganda, Zambia y Zimbabwe.

ASIA Y OCEANÍA (33):

Afganistán, Bangladesh, Bhután, Brunei Darussalam, Cambodia, China, Fiji, Filipinas, Islas Salomón, India, Indonesia, Japón, Kiribati, Laos, Malasia, Maldivas, Mongolia, Myanmar, Nauru, Nepal, Paquistán, Papua Nueva Guinea, RPD Corea, Rep. de Corea, Samoa, Singapur, Sri Lanka, Tailandia, Timor Leste, Tonga, Tuvalu, Vanuatu y Vietnam.

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (33):

Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Honduras, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

EUROPA OCCIDENTAL Y OTROS ESTADOS (28):

Andorra, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, San Marino, Suecia, Suiza y Turquía.

EUROPA ORIENTAL (28):

Albania, Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Georgia, Hungría, Kazajstán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Macedonia, Moldova, Montenegro, Polonia, Rumania, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania, Uzbekistán y Serbia.

Votación histórica contra el bloqueo

 

Años

A FAVOR

EN CONTRA

ABSTENCIÓN

1992

59

3

71

1993

88

4

57

1994

101

2

48

1995

117

3

38

1996

137

3

25

1997

143

3

17

1998

157

2

12

1999

155

2

8

2000

167

3

4

2001

167

3

3

2002

173

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4

2003

179

3

2

2004

179

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2005

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4

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2006

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4

1

2008

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3

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2009

187

3

2